¿Cómo prepararse para reducir los daños de la vespa velutina en la colmena?

Tres estrategias en la lucha contra la velutina

«La lucha contra la vespa velutina es una conjunción de técnicas de manejo de las colmenas y de métodos de control de la presencia de esta en el colmenar», explican los organizadores de la experiencia. En este sentido no basta con la colocación de trampas, sino que es preciso extremar los cuidados que se hacen de la colmena, como la alimentación o los tratamientos sanitarios, para lograr colmenas más fuertes que consigan sobreponerse a la presión de la vespa velutina.
«La mejor estrategia para luchar contra la vespa velutina es procurar que las colmenas estén fuertes»
«La mejor estrategia para luchar contra la vespa velutina es procurar que las colmenas estén fuertes, con abejas en buenas condiciones y suficientes reservas de alimento, tanto de polen como de miel», explican los organizadores del curso. Así, definen tres estrategias para conseguir colmenas fuertes y que ayudan a su supervivencia: los tratamientos sanitarios, la alimentación de refuerzo, y las trampas.

-Alimentación de refuerzo.

Puesto que la vespa velutina limita las posibilidades de alimentación de las abejas, proporcionarle alimento es uno de los aspectos claves para garantizar la supervivencia de la colmena. «La alimentación complementaria es fundamental para aquellas colmenas que no están lo suficientemente fuertes para defenderse de ataques de la velutina», apuntan.
«Es muy importante que la alimentación de refuerzo se adapte a las necesidades de la colmena. No hay una receta única»
La alimentación de refuerzo, dependiendo de la zona y del año, se colocará entre los meses de agosto y septiembre, cuando aún hay una incidencia importante de vespa. «Es muy importante que esta alimentación se adapte a las necesidades de la colmena. No hay una receta única», explica Seijo.
Así, unas colmenas precisarán más de alimento líquido o de tortas protéicas. La elección de un tipo u otro de alimentación estará determinado por las reservas de alimento que tengan y por la cantidad de cría en ese momento. «Si hay mucha cría se opta por la torta y si no, se comienza con alimento líquido para favorecer la puesta y después se aporta la torta», detalla el técnico.

A la hora de proporcionar tortas puede optarse por varias alternativas. «Lo mejor es que la torta esté hecha a base de polen, que es la proteína que le falta y con la que alimentan la cría», apunta Seijo. De no poder acceder a polen fresco recogido de forma directa, hay ya tortas protéicas comerciales con las que alimentar a las abejas. Además, puede elaborarse una torta con una mezcla de ingredientes que recuerda al pan que elaboran las abejas para alimentar a la cría. La tarta se prepara con harina de soja, levadura de cerveza, azúcares, aceite de maíz refinado y limón.

-Medidas contra la vespa velutina

Inicialmente, en el campo de trabajo contaban emplear tanto arpas como mallas de protección, aunque por las propias características del colmenar optaron por emplear sólo arpas eléctricas y trampas de descarga en las cercanías de las colmenas. El técnico apunta a que el empleo de sistemas como las arpas se vuelve indispensable cuando la presencia de velutina es muy elevada. «La desactivación de las arpas, por el motivo que sea hace que la presencia de la vespa aumente los ataques se centren en la entrada e incluso lleguen a penetrar en la colmena, lo que genera un mayor debilitamiento», detalla Seijo.
Estos elementos de trampeo ayudan a que las abejas puedan desplazarse algo más lejos a por alimento, pero no elimina por completo la presencia de velutinas en las cercanías de los colmenares.

-Mejorar el estado sanitario de la colmena

Para ayudar a la colmena a resistir mejor ante la vespa velutina es fundamental mejorar su salud. El tratamiento de enfermedades como la varroasis, que arrastran desde hace años los colmenares, resulta vital contra la amenaza. «La varroa se convierte en el mejor aliado de la vespa velutina, ya que es el factor fundamental de debilitamiento de las colmenas, que luego son presas fáciles», comentan desde la organización. Insisten en la importancia de aplicar tratamientos sanitarios adecuados para conseguir que en primavera y en verano la colmena esté sana y fuerte.
Estos tres elementos conforman un plan de actuación integral que pueden llevar a cabo los apicultores para conseguir reducir las pérdidas tanto de miel como de colmenas nos sus colmenares. «Por sí solas, ninguna de las estrategias garantiza mejor control frente a la vespa velutina. Sólo un manejo integral de las mismas ofrece los mejores resultados en esta lucha», concluyen.

Para os interesados na xenetica e outras cousas.

Domesticación de plantas y animales






Me llega una separata de la introducción a un número monográfico sobre la domesticación de plantas y animales, aparecido en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (Proceedings of the National Academy of Sciences). Dicho número corresponde a lo tratado en una reunión previa de veinticinco especialistas en genética, arqueobotánica, zooarqueología, geoarqueología y otras disciplinas afines, que se celebró hace tres años para revisar los recientes avances en los estudios sobre la domesticación. La separata me la ha mandado mi antiguo alumno y colega Rafael Rubio de Casas, que es coautor del trabajo, y me ha parecido oportuno glosar aquí algunos aspectos de éste que, a mi parecer, pueden ser de interés para un público general.

La domesticación de plantas y animales está en el origen de las grandes culturas actuales y, como señalan los autores, representa una de las más importantes transiciones culturales y evolutivas en los doscientos milenios de historia de nuestra especie. Según parece cada vez más claro, la agricultura se inició independientemente en un área del globo mucho más extensa de lo que se pensó originalmente e incluyó un amplio espectro de plantas y animales. Al menos once regiones dispersas por casi todos los continentes actuaron como centros de origen independientes, y se han propuesto algunos más. La mayor parte de las domesticaciones se produjeron en dos períodos concretos: en la transición al Holoceno, entre los doce y los nueve MAP (milenios antes del presente; por convención, antes de 1950), y en el Holoceno medio (7-4 MAP).

En general, en el Nuevo Mundo la domesticación de las plantas, del maíz al girasol y el cacahuete, precedió en varios milenios a la de especies animales como el pavo, la llama o la alpaca, mientras que en Asia la domesticación de la oveja, la cabra, el cerdo, el gato y distintas especies de vacuno, precedió a la de las principales cosechas cultivadas, como el trigo en Oriente Próximo o el arroz en el Lejano Oriente. El perro representa ciertamente una excepción, porque fue domesticado en Asia en el Pleistoceno tardío, antes del advenimiento de la agricultura. Incluso algunos han propuesto fechas tan tempranas como treinta MAP, pero sin un respaldo unánime.

En las fases iniciales de la domesticación, la participación humana incidió sobre aspectos cruciales del proceso, desde la dispersión y la reproducción de la planta domesticada y la movilidad, ámbito y densidad del ganado doméstico, hasta la selección de variedades agrícolas y la modificación del ecosistema para favorecer su explotación. En el Neolítico, la especie humana realizó extensas manipulaciones con los genomas de las especies domesticadas de forma tanto consciente como inconsciente. Lo importante de cualquier alteración genómica es el resultado de la alteración genética a que dé lugar y nada importan la sofisticación del método para conseguirla, el conocimiento o falta de él por parte del actor humano. Aunque hasta el siglo XIX no se descubrieron las leyes mendelianas, y hasta principios del XX no se acuñó el término «Genética», los hombres y mujeres del Neolítico fueron grandes genéticos sin saberlo.

El conjunto de características que componen una planta cultivada es lo que se denomina el «síndrome de domesticación» e involucra a una serie de genes que afectan significativamente, entre otras, a la facultad de autodispersión de la planta silvestre, que se reduce para facilitar la recolección, en grave detrimento de la capacidad de supervivencia en vida libre, a la reducción de las defensas químicas y físicas, con el fin de hacerla comestible, algo esencial para el éxito de la especie humana en la colonización del planeta; o al aumento de tamaño de semillas, frutos u otros órganos que sirven de alimento. En el caso del ganado, los caracteres afectados incluyen la docilidad, alteraciones en el color de la capa y cambios en el tamaño, morfología y patrón de reproducción. El resultado es que, desde hace milenios, los organismos domesticados han perdido en gran medida su capacidad de reproducirse en vida libre, dependiendo así del agente humano para completar sus ciclos vitales, a cambio de adquirir las propiedades adecuadas para servir eficazmente como alimento humano. En otras palabras, los organismos vivos que nos sirven de sustento dejaron de ser «naturales» hace milenios por el mero hecho de no ser capaces por sí solos de vivir en vida libre en el medio natural.
Existen, naturalmente, muchos aspectos de la domesticación de plantas y animales que requieren más investigación, entre los que merecen mencionarse la compleción de un mapa detallado de las domesticaciones, la delineación del contexto ambiental y ecológico de los orígenes agrícolas y una indagación más profunda sobre la transición de la caza y la recolección hacia el cultivo y el pastoreo, cuestión sobre la que se han realizado avances recientes bastante clarificadores.

Hace más de un cuarto de siglo encontramos que las cebadas silvestres marroquíes compartían con las cultivadas una combinación única de variantes de ciertas proteínas, lo que sugería que hace más de tres milenios, cuando el clima del norte de África era mucho más húmedo que el actual, debió de producirse una domesticación de la cebada (tal vez una tercera domesticación). Curiosamente, las razas primitivas de cebadas cultivadas españolas también compartían dicha combinación única. El hallazgo fue publicado en una revista de difusión internacional (Theoretical and Applied Genetics) y no ha sido citado más de una cuarentena de veces. Al leer el trabajo de Rubio de Casas y otros colegas he vuelto a vivir aquellos años de ingenua búsqueda.

¿Qué significan los 61 tatuajes de Otzi, la momia natural más antigua de Europa?



El Hombre de los Hielos continúa siendo uno de los grandes misterios de la comunidad científica. Encontrado el 19 de septiembre de 1991, Otzi pronto se convirtió en uno de los elementos de estudio más importantes de todos los tiempos pues, no en vano, se trataba de la momia humana natural más antigua de Europa. Así, en los últimos años, varios grupos científicos han puesto en marcha una batería de estudios para descubrir cómo se vivía en la Edad del Cobre: el último, sobre sus tatuajes.
Descubierto en los Alpes de Ötzal -de donde deriva su nombre- por un matrimonio de alpinistas alemanes, los primeros científicos que tuvieron acceso al cuerpo de la momia pronto hallaron una evidencia ocular: su cuerpo se encontraba plagado por más de 30 tatuajes. Sin embargo, poco se sabía sobre ellos: ¿serían de carácter religioso, decorativo o tendrían alguna que otra finalidad? Encontrar cuál era el sentido de estas pinturas podría ayudar a echar luz sobre el estilo de vida en esta época.

Las investigaciones previas realizadas sobre el cuerpo de Otzi revelaron sus primeros secretos 'ocultos': a través de una serie de investigaciones realizadas por el Instituto EURAC de Bolzano (Italia) se logró saber que en realidad contaba con 61 tatuajes. ¿Por qué no se habían visto en un primer vistazo? Porque estaban escondidos en capas muy profundas de la piel y no pudieron encontrarse hasta que no se usaron haces de luz con longitudes de onda desde el infrarrojo al ultravioleta.
Todos los tatuajes tienen formas geométricas muy claras, constan de líneas de 0,7 a 4 centímetros de largo y, en muchas ocasiones, se disponen en grupos de varias líneas paralelas. Y los exámenes previos que se han realizado al cuerpo de Otzi han podido ser complementados por los últimos estudios para llevar a cabo una teoría sobre ellos: se trataba de pinturas corporales con carácter terapéutico, una especie de sistema de atención médica ciertamente sofisticado.
Los análisis previos de Otzi determinaron que se trataba de un hombre entre 40 y 50 años y que sufría varias complicaciones en su salud. Se conocía que tenía artritis en varias de sus articulaciones, contaba con parásitos en los intestinos y cálculos en la vesícula biliar, además de sufrir problemas lumbares. También se sabe que era intolerante a la lactosa y que tenía predisposición genética a las enfermedades relacionadas con los huesos. Y sus dolencias trataban de ser solucionadas con los tatuajes.

¿Casualidad o conocimiento?

Se calcula que más de la mitad de los grabados que se encontraron en su piel se sitúan muy cerca o exactamente sobre puntos utilizados por la acupuntura tradicional para aliviar las dolencias físicas de un ser humano. Si a ello se le suman las herramientas que se encontraron entre sus enseres, así como las medicinas que había tanto en su ropa como en forma de restos en su estómago, los investigaciones están convencidos de que los tatuajes son puramente medicinales.
Tatuajes en la espalda, en la región lumbar, en las caderas, en las rodillas, en el pecho o el vientre confirman que se situaban en lugares en los que Otzi sufría especial dolor. Los investigadores están convencidos de que muchas de las pinturas corporales que se encuentran en determinados puntos de presión se utilizaron para aplicar una especie de acupuntura primitiva, unas técnicas que habrían servido para que un hombre con tantos problemas físicos viera aliviado su dolor.
"La sociedad de la Edad del Cobre ya tenía un conocimiento considerable sobre el tratamiento médico. Usaron diferentes formas de terapia, incluido el tratamiento físico y el uso de plantas medicinales. Sin lugar a dudas, poder llevar a cabo esta serie de técnicas requiere cierto conocimiento de la anatomía humana y de la forma en la que las enfermedades surgen y se desarrollan", aseguró el autor del estudio, Albert Zink, a Live Sciencie. Un misterio para un ser humano que vivió hace 5.300 años.

Operaciones de vigilancia y extinción de incendios forestales y apoyo a contingencias en el medio natural y rural

MF1965_2: Extinción de incendios forestales.

Cuestionario

Generando controversia

Hola a tod@s otra vez!!

Para retomar la actividad del blog os propongo el último artículo de Arturo Pérez Reverte en la revista XLSemanal (aquí). Reflexiones pedagógico-educativas sobre las cuales tal vez tengáis una opinión, aunque su autor no sea santo de vuestra devoción 😜.

... y según un run-run que circula por ahí, la cosa no se queda sólo en el latín y el griego: parece ser que las matemáticas también van a desaparecer en según que circunstancias.

Distanciamiento Social


Todos somos responsables de proteger a aquellos que corren mayor riesgo. Medidas como el distanciamiento social y el uso de cubiertas de tela para la cara parecen inconvenientes, pero son la mejor manera que tenemos ahora para proteger a los miembros de nuestra familia, amigos y vecinos que son más vulnerables.

El miriñaque, también llamado crinolina o armador, fue una forma de falda amplia utilizada por las mujeres acomodadas a lo largo del siglo XIX que se usaba debajo de la ropa. En realidad, el miriñaque consistía en una estructura ligera con aros de metal que mantenía huecas las faldas de las damas, sin necesidad de utilizar para ello las múltiples capas de enaguas almidonadas, que había sido el método utilizado hasta entonces.

Y si la ponemos nuevamente de moda para facilitar el distanciamiento social?